lunes, 12 de enero de 2015

Lo que dio de si el viaje a Japón


Esta vez por cuestiones en un principio técnicas, ya que en un principio el primer mes fue imposible acceder a mi cuenta de google desde Japón y después por el día a día que me tenía constantemente ocupado ya que hacia la misma vida rutinaria que en España, me fue muy difícil crear una sola entrada como me hubiera gustado hacer como al principio de este humilde blog, pero las cosas salieron como salieron y las circunstancias me llevan hoy a disculparme por ello, lo siento. En todo caso, eso no quita que pueda hacer un pequeño resumen de lo acontecido, en varias entradas y sobre todo en cuanto al contenido videojueguil se refiere y retro especialmente, aunque en esta entrada, solo hablaré del viaje.

Viaje movidito

Antes de nada me gustaría hablaros del viaje en si, lo que supone el viajar hasta Japón desde tierras mallorquinas. Esa sensación de tener que levantarse a las 4 de la madrugada, si has dormido claro y el de mentalizarse para coger 3 vuelos en aproximadamente 24 horas en total que dura el viaje entre escalas y esperas, mas otras tantas horas una vez llegados a destino debes aguantar sin dormir todo el día, ya que llegamos por la mañana tempranito a eso de las 8 de la mañana, sumado ademas que debes tomar varios trenes para llegar a casa, con lo que mas que unas relajadas vacaciones se convierten en un gran sufrimiento, añade un plus de esfuerzo si tienes críos. Al final notas que llevas sin dormir dos días prácticamente y en cuanto acaba el primer día de estancia, caes casi inconsciente en la cama, bueno en este caso el futón, aunque esto después de tantos años experimentándolo es ya pura rutina y el cuerpo va preparado para aguantar ese trote.



El trayecto no fue todo lo estupendo ni plácido que hubiera querido, ya en el primer avión hacia Barcelona, veíamos a lo lejos una tormenta eléctrica, muy digno de ver desde el aire incluso aún cuando empezaba a amanecer caer los rayos en mar y entre las nubes. La cosa se complicaba con unas violentas sacudidas debido a las turbulencias, nada especial que no se pueda experimentar en un trayecto de avión, así pues al poco tiempo ya que el trayecto es de apenas media hora, la azafata ya nos anunciaba el descenso a destino cuando se vio sorprendida junto todos nosotros de la caída de un rayo que iluminó el interior del avión con un haz de luz blanca y lo azotó violentamente e hizo sonar y encender varias lucecitas, cosa que a mi me pone especialmente nervioso, hubo gritos de los pasajeros, a mi se me acelero el corazón de manera preocupante mientras los pasajeros nos mirabamos como si no fuéramos a salir de ahí y hubo un silencio muy estremecedor, que fue interrumpido de nuevo por la azafata unos segundos después del azote que continuo hablando, eso si con la voz mas temblorosa y nerviosa que cuando empezó. Todo se calmo poco después cuando el comandante nos informo que había una intensa tormenta justo en nuestro trayecto y que se veía obligado a bordearla por seguridad, así que aunque el avión seguía con las sacudidas, al fin llegamos ya de día a nuestro destino, eso si con un susto en el cuerpo que ya nadie nos lo quitaba.

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"Tormentaca" del copón a la vista


El avión hacía Amsterdam se hizo mas ameno, ya que entre que mejoró el tiempo, te dan picoteo que quieras o no entre bebidas y snacks se pasa mas ameno, también si llevas en tu equipo de mp3 algún que otro podcast de tu afición favorita y si el crío te da una tregua, entonces si que se disfruta mejor del viaje.

Esto es disfrutar y lo demás son tonterías

Al fin en Amsterdam, la cuestión era si podíamos o no salir hacia Japón, ya que en ese mismo momento estaba azotando un importante tifón en el país nipon y era cuestión de la dirección que tomaba al mismo para retrasar o no el vuelo. Finalmente salimos sin problemas a la hora prevista, aunque con la incertidumbre de si despues al llegar a nuestro destino estaba despejado para poder aterrizar, cosa que al cabo de 11 horas despues y no sin muchos movimientos y turbulencias una vez al fin alcanzamos nuestro destino, eso si con una gran lluvia por medio y mucho viento.

Es dificil aburrirse en un avión así.

Después de 24 horas después de levantarnos de la cama al fin estábamos en Osaka, aunque eso si, nos quedaba aun coger el tren que nos llevaría al centro para poder coger otro tren, esta vez el tren bala que nos dejaría por fin en Hiroshima. Evidentemente todo esto con un cansancio de no haber pegado ojo y sabiendo que hay que aguantar horas por delante como decía antes para que no nos afectase el temido jetlaj, aunque a veces se consigue y a veces no, así que mucho animo a los que les guste viajar a sitios tan lejanos.