martes, 26 de octubre de 2010

Hiroshima Asa Zoo



Hacia tiempo que no hacia entradas, debido quizás a la inactividad o poca importancia de lo que hice los días anteriores. Pero hoy he tenido un día bastante revuelto.
Aunque habíamos planeado antes de llegar a Japón, el ir a visitar el zoo de la ciudad, mis suegros no se decidían. Casualidades de la vida, cuando tiempo atrás hemos tenido días de verano, hoy justamente que se decidieron a llevarnos, ha bajado diez grados el termómetro, debido a los dos días de lluvia que hemos tenido atrás. Pero aunque amenazaba hoy lluvia, al final con ropa de invierno hemos ido al Zoo. Asa Zoo, que así se hace llamar, esta al norte de la ciudad. En media hora en coche mas o menos se llega, aunque quizás lo ideal es ir desde el centro y coger el monorail, que te olvidas el trafico y las malas carreteras que hay en el camino.



El zoo en si, es bastante grande, quizás me ha parecido eso, por la gran distancia que separaba los animales unos de otros. Pero en cantidad no sabría si es igual o no que el Barcelona. Aunque me ha parecido ver especies que en el de Barcelona no había. Como mi fuerte no son los animales, comentaré que tiene por ejemplo un oso que sabe controlar un palo, al más puro estilo Jackie Chan. Aunque quizás por el día que hacía no le apetecía mucho hacerlo, ya que se negó hacerlo, aunque sé a ciencia cierta, que lo hace, ya que me lo enseñó una amiga en su cámara digital, en un vídeo.



Otra parte graciosa del zoo, era un lugar donde era posible la entrada a tocar los animales mas "domésticos", allí estaban las cabras, ovejas, cerdos, gallinas... y que debido supongo que la docilidad de ellos se corresponde a que normalmente puedes darles tu mismo de comer a algunos animales, con hojas que te dan los trabajadores. La verdad es que ha estado muy bien, a pesar del mal olor que desprendían.



Cerca de ahí, habían una caseta donde criaban algunos animales, como pollitos o ratones y donde podías de un solo vistazo, ver la progresión de la gestación de las crias.





También podría destacar el final del recorrido del zoo, la zona de los leones, donde puedes acercarte tanto a ellos, como cristal te lo permita. Normalmente en los zoo donde he estado siempre me separaba de ellos un foso, en este caso había una parte donde verlo te pone los pelos como escarpias, a pesar del frío que hacia ya cayendo la tarde.



En fin, esta es mi breve experiencia en el "zoo hiroshimano", decir que lo peor a sido el mal tiempo, con mucho viento y llovizna repentina a cada rato.